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‘Si queremos que los polígonos de Tarragona sean atractivos, necesitamos competir en igualdad de condiciones’
Juan Pedro Díaz, Gerente de la Asociación Empresarial Química de Tarragona

J. A. DOMÈNECH
25/04/2018

Juan Pedro Díaz ocupa su actual cargo desde el día 1 del mes de febrero. Su trabajo es el de coordinar y potenciar las sinergias entre las diferentes compañías asociadas e impulsar la interacción entre el sector y su entorno. Para ello, juega a su favor su experiencia nacional e internacional, que desarrolló durante su carrera en la multinacional americana Celanese (anteriormente TAQSA). Un background profesional que será clave para el desarrollo de los servicios que ofrece la AEQT. Allí ejerció diferentes cargos de creciente responsabilidad, sobre todo como gestor de la cadena de suministros para toda Europa hasta llegar a ser director global de compras indirectas y servicios.



Usted proviene del sector, lo que sin duda puede beneficiar su trabajo a la hora de entender las necesidades de las empresas.

Estoy convencido de que será así. Tengo casi tres décadas de experiencia en la industria química, tanto en Tarragona como a nivel internacional, y eso me da una visión muy interna y cercana de qué se encuentran las empresas en su día a día, cuáles son sus realidades y sus necesidades habituales. Lógicamente, esa experiencia debe complementarse con muchas otras fuentes de información y conocimiento para formar una idea completa, pero desde luego es un activo que suma y que me va a ayudar enormemente en mi tarea. Uno de mis objetivos es sin duda poner al servicio del sector, a través de la AEQT, toda esa experiencia que a lo largo de los años he tenido la suerte de acumular.


En los últimos años, la AEQT ha priorizado la potenciación de las áreas de trabajo, la comunicación y la consolidación del clúster. ¿Cuáles son las directrices que han de regir el trabajo de la AEQT bajo su gerencia?, ¿seguir con la implementación del Plan estartégico?

La AEQT tiene en marcha en la actualidad el despliegue de su Plan Estratégico 2017-2020, una hoja de ruta en vigor desde el año pasado que contempla más de 70 acciones en todos los ámbitos de actuación de la asociación. Este plan debe servirnos de guía y tiene que ser un documento vivo. Por esa razón, en las últimas semanas desde la AEQT hemos llevado a cabo un proceso de revisión, priorización y calendarización de todas esas acciones. A partir de ahí, el objetivo es aplicar las directrices que nos marca el plan. Todo eso con unas metas últimas que nos marca el propio documento, que establece textualmente que la misión de la AEQT es “potenciar la competitividad global de la industria química de Tarragona y contribuir al desarrollo sostenible del territorio”, y que nuestra visión es “ser la agrupación de empresas químicas más competitiva del sur de Europa, y posicionar el clúster ChemMed Tarragona como referencia a nivel mundial”.


La AEQT ha abierto también el abanico a otras empresas de sectores como la logística y servicios energéticos.

Así es. La razón de ser de la AEQT es agrupar a las empresas que hacen del sector químico uno de los motores económicos del Camp de Tarragona, y en ese ciclo tienen también un papel decisivo empresas que no son directamente productoras pero cuya intervención es esencial, como son desde luego la logística y los servicios energéticos. En la medida en que son empresas que participan del ciclo de nuestros productos, y que existen por tanto inquietudes e intereses compartidos, tiene todo el sentido que formen parte de la AEQT, como de hecho, es un caso muy común en asociaciones empresariales a nivel internacional y en particular en Estados Unidos, donde la presencia en el organismo no se limita a empresas productoras estrictamente, sino que está abierta a todas aquellas tipologías de empresa que intervengan en algún momento del ciclo del producto.
Para las empresas que menciona, compartir un foro como el de la AEQT y contar con sus servicios y su representación es una oportunidad, y al mismo tiempo la asociación se ve fortalecida al ampliar su representatividad en términos cuantitativos y también en cuanto a la tipología de empresas asociadas.


Guste más o menos, la AEQT es un lobby con todos los beneficios que ello conlleva. Aglutinar el 50% de la producción en Cataluña y el 25% de todo el Estado es una fortaleza de la que pocos sectores pueden presumir.

La AEQT es una asociación. Una asociación empresarial que desde luego tiene funciones de representatividad, y que por tanto trabaja a favor de los intereses y las inquietudes compartidas de sus asociadas, además de proveer a estas empresas una serie de servicios que aprovechan sinergias existentes. No es ningún secreto que la industria química del Camp de Tarragona tiene un peso específico importantísimo tanto a nivel de Catalunya como de España, no sólo dentro del sector, donde se erige como el mayor exponente, sino también en el global de la economía. Por eso es fundamental que el sector esté representado en los foros de debate que le afectan y tenga una relación fluida con los agentes que le rodean, en particular las administraciones públicas. En parte, es función de la AEQT jugar ese papel, pero siempre desde una óptica constructiva, de diálogo y máximo respeto por nuestro entorno y la sociedad que nos acoge. Para poder jugar ese papel, es imprescindible que la asociación esté presente en los foros adecuados y sea escuchada, como también es esencial que el propio sector y sus empresas asociadas le concedan con firmeza esa condición de representante e interlocutor.





El sector químico en Tarragona es uno de los que tiene mayor peso específico, con volúmenes verdaderamente importantes: 10.000 trabajadores directos, 30.000 inducidos, 12.000 millones de facturación conjunta, cerca de mil millones invertidos en los últimos cinco años... Sin embargo existen no pocas dificultades para que el sector tenga las mismas ventajas competitivas que tiene esta industria en otros lugares de Europa.

Desafortunadamente esa es la situación. Los costes de la energía eléctrica constituyen lamentablemente una vieja reivindicación que sigue sin ser satisfecha. La transposición de la legislación europea en materia de redes cerradas es, como se ha reiterado desde el sector, una necesidad para mantener nuestra competitividad. A medio y largo plazo no es viable, además de incomprensible, que el precio que tengamos que pagar aquí por la energía eléctrica sea considerablemente más caro que el de otros competidores que están dentro de la misma Unión Europea. Y lo más insólito es que se trata de una anomalía que las autoridades públicas tienen capacidad de resolver, pero continúan sin hacerlo.


Y, además, subyacen problemas locales, como el déficit de infraestructuras, una eterna reclamación de diversos sectores…

Indudablemente. Que exista una conexión ferroviaria entre el Puerto de Tarragona y Castellbisbal por el interior es una urgencia histórica que no podemos permitirnos aplazar. Lo mismo que la finalización de la A-27. Son deficiencias que merman también nuestra competitividad. Tiene un enorme mérito que, pese a todas estas reivindicaciones, la que se refiere a la energía eléctrica y también las relacionadas con infraestructuras, siguen sin atenderse, el sector sigue demostrando su fortaleza y su estabilidad.
Pero si queremos que esta prosperidad se prolongue en el futuro, necesitamos competir en igualdad de condiciones. No hay que olvidar que estamos en un mundo cada vez más globalizado, en el que las empresas deciden sus inversiones a escala global. Si queremos que los polígonos de Tarragona sean atractivos en ese sentido, debemos disponer las condiciones necesarias para maximizar la competitividad del territorio. Porque además hablamos de necesidades esenciales no sólo para el sector químico, sino también para muchos otros sectores productivos.


El sector químico es uno de los que mejor sorteó la crisis en nuestro país. Incluso, en los últimos años, hemos visto cómo han cerrado clústeres químicos en otros puntos de Europa, mientras que aquí se ha mantenido e incluso potenciado la relevancia del sector.

Así es. La manera cómo el sector superó la crisis, consiguiendo mantener su competitividad, el grueso de sus plantillas y el poder adquisitivo de éstas, fue una muestra indiscutible de su fortaleza. Además, lo que me parece más destacable es lo que eso nos va a suponer a futuro: cuando uno tiene que hacer frente a una crisis económica y se ve obligado a tomar medidas para sobrevivir a ella, para adaptarse a tiempos difíciles, acaba saliendo de esa crisis más robusto y fortalecido. De ahí que las previsiones sean tan optimistas.



‘La conexión ferroviaria entre el Puerto y Castellbisbal por el interior es una urgencia histórica que no podemos permitirnos aplazar'




Hay amenazas externas con las que será difícil competir: imposible con los países fuente de las commodities, y tampoco con fenómenos como el desplazamiento de las áreas productivas y el fracking, entre otros. Para crecer, nos quedaría la especialización…

La especialización y el valor añadido representan ya buena parte del presente de nuestro sector, y desde luego son su principal apuesta de futuro. Las empresas son conscientes de ello y llevan años trabajando e incorporando en sus estrategias a largo plazo esa inevitable transformación que les permita conservar su competitividad. De ahí que la investigación y la innovación constituyan prioridades tan encumbradas para la industria química. A estas necesidades que nos marca el mercado se añadirán las que vendrán impulsadas por la necesaria transformación que ya se ha iniciado y que vivirá este sector en los próximos 15 años, derivada de la necesidad de ajustar tanto nuestros procesos como también nuestros productos a los criterios más exigentes de sostenibilidad y economía circular. Todo ello dibuja un panorama de constante cambio para el que afortunadamente estamos preparados, gracias precisamente a ese intenso trabajo en investigación, desarrollo e innovación que ya estamos llevando a cabo. También es importante que desde las administraciones públicas se promuevan y lleven a cabo cambios que faciliten esa transición hacia la economía circular.


La AEQT y de forma individual las empresas asociadas, hacen grandes esfuerzos en comunicación, pero quizá la sociedad no le da el valor suficiente al sector. ¿Hay que hacer más cosas para mejorar la imagen desde aquí?

Sin duda, siempre hay margen para la mejora. De todos modos, debemos valorar el trabajo hecho hasta ahora, que las empresas asociadas y la AEQT llevan años realizando para acercarse a la sociedad que les rodea. Esfuerzos en materia de transparencia y de divulgación de datos y realidades sobre nuestra industria, sobre sus valores, sobre lo que aporta al territorio y sobre los esfuerzos que se llevan a cabo para minimizar el impacto sobre el territorio. En todo caso, dentro del Plan Estratégico 2017-2020, una de las acciones previstas es precisamente la elaboración y puesta en marcha de un plan de comunicación de la AEQT que profundice en todos estos aspectos y defina con claridad los públicos y los mensajes que se deben reforzar desde la asociación.


En este sentido, tenemos una punta de lanza en el territorio de gran capacidad de exportación de imagen para el sector. Me refiero al clúster ChemMed, que ha despertado interés en no pocos países.

Como ya he dicho en alguna otra ocasión, ChemMed constituye un pilar fundamental para la industria química y petroquímica de Tarragona, como así lo recoge el propio Plan Estratégico 2017-2020 de la AEQT, que establece como visión para la asociación “ser la agrupación de empresas químicas más competitiva del sur de Europa, y posicionar el clúster ChemMed Tarragona como referencia a nivel mundial". Pero no se trata sólo de un proyecto necesario a nivel estratégico, por los beneficios tanto económicos como de imagen e integración en el territorio que puede reportar.
A mi juicio, el clúster es además un formato con un valor simbólico extraordinario. Que la industria tenga como compañeros de viaje al Puerto, a todas las instituciones del territorio (ayuntamientos, Generalitat, Estado…), a agentes económicos (sindicatos, cámaras de comercio), educativos (URV) y de investigación… proyecta un mensaje rotundo de unidad. De que el territorio al completo, representado a través de todos esos agentes, proclama de forma unánime su apuesta por la industria química como valor de presente y garantía de futuro.


Y el papel relevante que juega el Puerto en esa imagen.

El Puerto es nuestro gran socio logístico, con el que mantenemos unas excelentes relaciones que es imprescindible que continúen en esa dirección. Como industria generamos nada menos que el 60% de los movimientos del puerto. Se trata de un vínculo bidireccional y mutuo, basado en el aprovechamiento recíproco y la maximización de las sinergias. Ni la industria petroquímica de Tarragona sería lo que es si no contara con el Puerto, ni desde luego el Puerto sería lo que es sin el movimiento que genera la industria. Puerto e industria se necesitan, se complementan y contribuyen recíprocamente a sus respectivos crecimientos. Es importante, dadas las dimensiones de nuestros intereses e inquietudes compartidas, que el Puerto y las empresas compartamos un foro como ChemMed, desde el cual proyectar y trabajar todas esas estrategias comunes.



PERFIL
Edad: 56 años
Profesión: Licenciado en Ciencias Químicas.
Aficiones:: Viajar, jugar al golf, pasar tiempo con mi familia y leer un buen libro.
Rasgos principales de su carácter: Honesto, entusiasta, perseverante y responsable.


Logo Empresa al dia Edita: Comunicación Externa S.L. - info@empresaaldia.org
Fotografia: Xavi Jurio - Arxiu ED
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